
Ahora mismo se supone que debería ser un buen momento, después de 9 meses esperando que llegara esta pequeña semana de "vacaciones", pero no es así. Echando la vista un poco atrás, incluso más allá de esos 9 meses, te das cuenta de que has cometido varios errores que te han llevado a sentirte del modo justo contrario al que esperabas.
En estos momentos, es cuando te das cuenta de que con el cambio de temporada, el final del curso y el principio de la temporada laboral, hay que hacer las maletas. Y la verdad es que yo lo necesito. Necesito un cambio, no tengo claro al 100% cual. Pero tengo claro que voy a sacarle las maletas a la calle a más de un asunto, y tal vez a más de una persona. Tengo claro que me he equivocado al establecer mis prioridades, y sobre todo al escojer según qué compañías y despreciar otras. El tiempo siempre te juega malas pasadas, y al final un día te levantas con toda tu vida patas arriba y ni siquiera recuerdas el momento exacto en que dejaste que todo empezara a cambiar.
El problema es que está más que claro que no puedes esperar que nada ni nadie cambie, ni que cambien por ti. La que tienes que cambiar eres tú. Y si a los demás no les va bien, entonces a ti tampoco te van bien ellos. La gente crece, cambia, evoluciona. Nunca nos rodeamos de las mismas personas. Luchar contra el tiempo para intentar aferrarte a las personas que quieres, es absurdo, porque por mucho que lo intentes evitar, al final se crea un vacío inmenso entre esas personas y tú. Por otro lado, los vínculos que más se estrechan son con otras personas, y tal vez no son quienes tú esperabas o imaginabas que iban a ser.
De momento, ahora toca pensar, reflexionar, distinguir entre quien merece quedarse y quien no. Hoy toca sacarle las maletas a alguien, aunque no sea fácil, aunque haya que remodelarlo todo: las costumbres, los vicios, los pasatiempos, todo. A lo mejor, el camino más fácil es el de no existir, sólo trabajar y dormir. Puede que no sea el mejor, pero es el más fácil, como siempre. Las consecuencias vendrán después, pero hoy: maletas en la puerta.
















